Oct 10, 2006

Paseo por la Literatura erótica

El siguiente es un recorte (aumentado) de un libro que no he podido conseguir saber quién es el autor.

Como texto de práctica religiosa o como expresión pagana, como solaz de salones de la nobleza o como contracultura popular, se ha escrito literatura erótica en todas las épocas y en todas las culturas.

Para salvar el riesgo de incluir a casi toda la literatura en este recorte, los títulos y autores señalados aquí corresponden a obras en las cuales lo erótico tiene un lugar central, y a Grecia y Roma, principalmente.

Textos que buscan el efecto de erotizar al lector, poemas que festejan el sexo, comedias de enredos sexuales, tratados escatalógicos, libelos procaces, escritos de alta lubricidad y lascivia: lo aquí citado pertenece a la zona de incertidumbre entre lo pornográfico y aquello socialmente mejor admitido que suele calificarse como literatura erótica.

Atentos a que este conjunto siempre debió hacer frente a opiniones que no lo conceptúan como literatura o si lo hacen la pretenden baja, sus defensores, los prologuistas de antologías y sus estudiosos, como ALEXANDRLN y su Historia de la literatura erótica (Planeta, 1990), exprimido para esta reseña, remontan los primeros ejemplos a Grecia y citan entre sus cultores a celebridades de la literatura clásica. La antigua comedia griega nació en las fiestas anuales en honor de Dioniso, dios del vino, donde se cantaban himnos licenciosos celebrando al falo.

Dioniso había sido descuartizado en su juventud por los Titanes, pero Démeter, diosa de la vegetación, reunió los pedazos para hacerlo resucitar. Llevar un falo al templo de Dioniso tenía para el pueblo griego el sentido simbólico de contribuir al renacimiento del dios aportándole el órgano esencial que le habían quitado los Titanes. En las aldeas se formaban cortejos llamados faloforias, en las que cada familia blandía un falo a la manera de un cirio y en las procesiones se entonaban cantos fálicos y se intercambiaban bromas obscenas. Después del sacrificio a Dioniso, la celebración jubilosa incluía farsas, vistas ahora como primeros bosquejos de la comedia antigua.

En un ambiente cultural semejante no parece inapropiado que Aristófanes escribiera Lisístrata, primera obra importante del erotismo antiguo, historia de una joven que convoca a las demás mujeres atenienses a una huelga de sexo para detener la guerra del Peloponeso.

Con la misma veta erótica, humorística, feminista y sindical, Aristófanes escribió otras obras donde lo sexual es motivo frecuente y el lenguaje es humorístico por procaz, como ocurre en La Asamblea de la mujeres. Por el lado del relato, entre los antecedentes griegos más remotos están los cuentos milesios, zaga de chistes transmitidos de boca en boca que contaban las licenciosas costumbres de los habitantes de Mileto (Jonia).

Estos chistes fueron recogidos en el siglo II a. de C. por ARÍSTOES DE MILETO en el libro Milesiarcas. En poesía el más obsceno de los escritores griegos -juicio de sus propios Contemporáneos- fue Sotades, quien dio lugar a la expresión "literatura sotádica", aplicable a los textos de temas lúbricos. Meleagro, autor de la primera antología de epigramas eróticos y fino cultor de ese género, y Estratón de Sardes, que escribió cientos de poemas a la homosexualidad masculina, son los nombres que sobresalen entre los muchos escritores "especializados" en erotismo de la Grecia anterior a nuestra era. A Luciano, escritor griego de origen sirio, que nació en el 125 d. J. C. se lo considera autor del libro pornográfico más antiguo: los Diálogos de las cortesanas. En Lukios o el asno, Luciano retomó un chiste referido a las mujeres de Mileto: el protagonista, convertido en burro, deleita sexualmente a una dama que se indignará al recobrar él la forma -y las proporciones-humanas.

Cimentada sobre una cultura popular que también sabía celebrar lo sexual y era rica en diálogos procaces, chistes, obscenidades y retruécanos pícaros, la literatura erótica romana muestra obras de mayor refinamiento literario que las griegas, de cuyas formas es deudora. Escritas entre el siglo II a. de C. y, 11 d. de C.; sobresalen entre ellas las comedias de Plauto, la poesía de Catulo, las sátiras de Horacio, el Arte de amar, de Ovidio El satiricón, de Petronio; los epígramas de Marcial, los textos satíricos de Juvenal, y El asno de oro, de Apuleyo, la novela de tema erótico más lograda de la época, que echa mano del mismo motivo que Luciano.

En lo que Alexandrian recorta como "erotismo cristiano" -escritos que históricamente coinciden con el ascenso del cristianismo en Europa- aparece Ausonio en el siglo IV, quien escribió la pieza teatral Tres en una cama y numerosas poesías que podemos ejemplificar con dos versos: "Ella se mueve, chupa, se hace servir por ambos agujeros/Teme que morirá de decepción si no lo prueba todo".


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1 comment:

Dos Destinos: Seda y Humo said...

Muy interesante..me gustó mucho esta sinopsis sobre literatura erótica de las civilizaciones antiguas..
Con su permiso la anezaré en un post sobre literatura erótica
Saludos