May 29, 2008

¿Qué hacer frente a algunas mentiras?


Este es un homenaje (sin sentido) para las personas que no nos creen.

¿Qué hacer en situaciones cuando nadie te comprende y te califica sin haberte evaluado, y se siente con la capacidad de poder nombrar tus actos sin ni siquiera saber lo que haces, por qué lo haces y cómo lo haces?

¿Qué hacer en situaciones cuando todos creen que saben mucho de ti sin ni siquiera haber tenido un contacto directo contigo y se sienten en la facultad de decirte improperios y cansarte, hastiarte y romper con la paciencias que cordialmente siempre guardas?

¿Qué hacer frente a esa impotencia de ver que personas que aprecias se inclinan ante las mentiras ajenas y te juzgan sin solicitarte una explicación?

¿Qué hacer cuando escuchas que se burlan de ti, cuando se carcajean con indirectas bajo un presupuesto devastador de creerte un traidor sin motivo?

¿Qué hacer cuando lanzas tu voz de protesta frente a los tiranos actos de insultarte sin permiso y te refrescan la memoria con actos y hechos falsos de los cuales no tienes ni la menor idea de por qué alguien se las inventó y por qué alguien corrió a hacerlo público?

¿Qué hacer cuando tantas veces te dicen que eres un traidor, que eres una mala persona, que no vales para nada y no tienes nada y que vives bajo la mentira existencial?

¿Qué hacer cuando no sólo es una persona la que no te cree, sino que son varias, nacidas a través de los rumores que retumban en tus oídos a lo lejos, sin que tú sepas quién es, ni las razones de su discordia contigo?

¿Qué decir cuando nadie es capaz de dejarte hablar y defenderte y sólo se cierran en hacerte saber que tú eres un maldito traidor?

Traidor sin traición ¿Es posible?

Las mentiras nacen porque hay alguien tan inocente y ciego que es incapaz de ver la realidad. Las mentiras se crearon para esas personas capaces de seguir un sendero ilusorio sin percatarse que se están hundiendo en un pequeño infierno. La gente suele aprovecharse de esas personas para echar leña a otras. Las intenciones pueden ser tan variadas y temibles…

Más que por el denominado “traidor” de esta historia hay que temer de lo que el anónimo aprovechado(a) –y malhablador, viperino, hipócritamente embustero, utilizador, resentido- puede causar, tanto en la persona quien le cree, como en los comentarios posteriores que nazcan.

¿Qué hacer? Nada. Dejarlo hablar y seguir viviendo.

Su karma se encargará de ellos.

5 comments:

Fleur said...

Así es, tienes mucha razón, lamento que ocurrarn esas cosas, por si acaso te dejo las disculpas, aunque hay que ponerse en el lugar de los que dudan, por aquello de la decepción interior.
Que el karma despierte y haga ver.
Un saludo.

Inevitable said...

Creo que tienes razón, no vale la pena molestarse.

A mi, me pasó, me criticaban sin conocerme y hasta que no aprendí que la ignorancia es lo que peor les puede sentar, no empecé a ser un poco más feliz.

narbona said...

Hace unos días surgió una conversación entre varias personas en ese momento juntas por azar. Comentábamos como determinados equívocos, y sucesos que se le pueden caer a alguien encima pueden afectar nuestra existencia sin que hayamos tenido que ver en el asunto.

Al parecer, y esta era la noticia, un abogado conocido de una ciudad española se había visto envuelto, dado su extraordinario parecido con un beligerante atracador de bancos, gasolineras y comercios, a partir de una acusación por alguien que le reconoció como el delincuente citado. Nunca pudo imaginar todo lo que se le vino encima desde ese instante, y a pesar de estar dentro del ámbito de la judicatura. El punto de inflexión fue cuando preguntó directamente a uno de sus compañeros letrados de años trabajando juntos. “¿Pero en serio crees que puedo tener algo que ver con esto?” “Si te han acusado… por algo será.” –le contestó aquél.

A pesar del tiempo, años transcurridos ya, las cosas no son igual que antes para este abogado. No ha vuelto a ser el mismo. Y a pesar de haberse encarcelado ya al atracador real, cuyo parecido no solo era increíblemente asombroso, sino que él se encargaba muy mucho de fomentar para despistar. El abogado tuvo que hacer auténticos ejercicios de malabarismo para demostrar su inocencia.

Al final uno de los contertulios ponía en su boca esto que oyó decir a un policía:
“Hay tres cosas que todo el mundo cree que sólo le puede pasar a los demás: ingresar en un hospital, tener un accidente de coche, y morirse”

Mi más cálido saludo, querido Jorsh. Ya he visto los cambios introducidos en este sitio siempre tan interesante. Y tu imagen… Prometo volver con más asiduidad. Un abrazo.

narbona.

narbona said...

Quise decir: "Ingresar en una cárcel, ser hospitalizado y morirse..."

imagine said...

Hola Jorsh!!
Mucho tiempo sin encontrarnos en estos caminos del blog...y hoy, de vuelta ya a lo cotidiano, visito myblog y mis "viejos" amigos, entre los que te incluyo...leo un poco y te siento triste...¿puedo ayudarte? ya se que la distancia física es insalvable, pero hay veces en las que la ayuda puede venir de quien menos te lo esperas.
Llámalo karma.
Un abrazo desde mi rincón.
imagine