Mar 25, 2008

Esperanza y buena fe


Voy a tejer un manto de valor y nostalgia para soportar tu ausencia, hasta que vengas por mí, como me lo has prometido con esos labios ruborizados y ese cuerpo angustiado por mi presencia. Voy a bordarlo con mis pensamientos acerca del buen vino, las casas de campo, los cigarrillos y los rezos a mi Dios que me acompaña siempre, dándome palmaditas de esperanza y buena fe, haciéndome entender los propósitos de tu lejanía, los procesos que tienes que sufrir por conseguirme. Voy a dibujar con hilos de ternura, como una madre fiel y desesperada, caminos de verdad y árboles de descanso en este duro viaje que nos toca vivir. Todo hasta que vengas por mí. Todo porque me hagas el amor de esa manera salvaje que siempre me prometes. Todo por amarte en cada letra de tu nombre, en cada espacio de tus orgasmos, en cada beso que regalaré a todo rincón de tu sensual alma. Te amaré como ese hombre de tus añoranzas más profundas. Porque soy ese hombre, aunque lo dudes de vez en cuando.

Voy camino a un entierro de desesperanzas. Voy hacia ti, a pesar que serás tú la que venga hasta estos inhóspitos reinos, tan sólo por buscarme. ¿Es tanto lo que puedes hacer por mí? Incluso cuando te vea besando mis miserias y repartiendo bocados de detalles alrededor de mi pobre vida, me será imposible creerlo. Mientras tanto, seguiré tejiendo como una Penélope, unos enormes ropajes de sentimientos, para que cuando llegues tengas ese calor que te cobijen y te descansen del tan largo y penoso viaje que por mí emprenderás.

2 comments:

Inma Valdivia said...

Cada día esta pluma se afila más profunda para deleitarnos con frases como esta: ...Incluso cuando te vea besando mis miserias y repartiendo bocados de detalles alrededor de mi pobre vida...
amigo, saludos.

Homero said...

Ya pues Penélope, no seas tacaña...págale su pasaje a Ulises!