Apr 29, 2008

COLDPLAY - The Scientist




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Come up to meet you, tell you Im sorry
You dont know how lovely you are
I had to find you, tell you I need you
Tell you I set you apart
Tell me your secrets, and ask me your questions
Oh lets go back to the start
Running in circles, coming up tails
Heads on a silence apart

Nobody said it was easy
Oh its such a shame for us to part
Nobody said it was easy
No one ever said that it would be this hard
Oh take me back to the start
I was just guessing at numbers and figures
Pulling your puzzles apart

Questions of science, science and progress
Do not speak as loud as my heart
Tell me you love me, come back and haunt me
Oh and I rush to the start
Running in circles, chasing our tails
Coming back as we are

Nobody said it was easy
Oh its such a shame for us to part
Nobody said it was easy
No one ever said it would be so hard
Im going back to the start
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The Scientist en español

Vengo a reunirme contigo,
A decirte que lo siento,
Tu no sabes lo encantadora que eres.

Tenía que encontrate,
Decirte que te necesito,
Decirte que me separé de ti.

Dime tus secretos,
Y pregúntame tus preguntas,
Oh, vamos a regresar al comienzo.

Corriendo en círculos,
Llegando a las colas,
Cabezas de la ciencia separadas.

Nadie dijo que era fácil,
Es tal vergüenza para nosotros el separarnos.
Nadie dijo que era fácil,
Nadie dijo jamás que sería así de difícil.
Oh, llévame de nuevo al comienzo.

Solo estaba imaginando,
Los números y las figuras,
Separando los rompecabezas.

Las cuestiones de la ciencia,
De la ciencia y del progreso,
No hablan tan ruidosamente como mi corazón.

Dime que me amas,
Vuelve y frecuéntame,
Oh, cuando acometo al comienzo.

Corriendo en círculos,
Persiguiendo las colas,
Regresando como somos.

Nadie dijo que era fácil,
Es tal vergüenza para nosotros el separarnos.
Nadie dijo que era fácil,
Nadie dijo jamás que sería tan difícil.
Oh, llévame de nuevo al comienzo.

Apr 24, 2008

Rosas como amarillas

Recordarás quizá, entre los escombros de tu tersa memoria, uno que otro dicho que emanaron de mis labios y de mis manos, cuando te advertía que iba a dedicarte un escrito que sea capaz de mantenerse tatuado entre los pliegues de tu corazón y tu mirada.

Recordarás, a lo mejor, esa sonrisa que brotaba en el fondo de un auricular tecnológico, aconsejándote poemas copiados y trabados. Todo para alguien como tú.

Recordarás esos pasajes sobrenaturales que nos contábamos al oído, como dos personajes de cuentos distintos. Cómo quisiera que lo recuerdes siempre, aunque compartas ya otra figura masculina dentro del vientre de tus ilusiones.

Nada más que decir por ahora. Nada, a no ser que tenga que mencionar esas rosas amarillas que nunca te podré dar, ni esos detalles malvados que no hiciste en el centro de mi cama. Nada de eso, porque no estás. Nunca estuviste, nunca has de estar.
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Apr 5, 2008

Mar 25, 2008

Esperanza y buena fe


Voy a tejer un manto de valor y nostalgia para soportar tu ausencia, hasta que vengas por mí, como me lo has prometido con esos labios ruborizados y ese cuerpo angustiado por mi presencia. Voy a bordarlo con mis pensamientos acerca del buen vino, las casas de campo, los cigarrillos y los rezos a mi Dios que me acompaña siempre, dándome palmaditas de esperanza y buena fe, haciéndome entender los propósitos de tu lejanía, los procesos que tienes que sufrir por conseguirme. Voy a dibujar con hilos de ternura, como una madre fiel y desesperada, caminos de verdad y árboles de descanso en este duro viaje que nos toca vivir. Todo hasta que vengas por mí. Todo porque me hagas el amor de esa manera salvaje que siempre me prometes. Todo por amarte en cada letra de tu nombre, en cada espacio de tus orgasmos, en cada beso que regalaré a todo rincón de tu sensual alma. Te amaré como ese hombre de tus añoranzas más profundas. Porque soy ese hombre, aunque lo dudes de vez en cuando.

Voy camino a un entierro de desesperanzas. Voy hacia ti, a pesar que serás tú la que venga hasta estos inhóspitos reinos, tan sólo por buscarme. ¿Es tanto lo que puedes hacer por mí? Incluso cuando te vea besando mis miserias y repartiendo bocados de detalles alrededor de mi pobre vida, me será imposible creerlo. Mientras tanto, seguiré tejiendo como una Penélope, unos enormes ropajes de sentimientos, para que cuando llegues tengas ese calor que te cobijen y te descansen del tan largo y penoso viaje que por mí emprenderás.

Mar 10, 2008

Déjame entrar

Has dejado abierta una grieta
por donde puedo ver algo de luz.
Por esa luz me estoy conduciendo.

Veo a lo lejos, un remoto latir
de algún corazón cercano.
Déjame entrar a ver qué sucede.
A ver si puedo acampar en estas laderas tuyas
y escribir poemas con besos de versos.

Déjame conquistarte.
Decirte "amor" todos los momentos
Ayúdame a quedarme prendido
de tu amor... amor.

Coraza afuera! Amémonos de una sola vez.

Feb 10, 2008

Oliverio Girondo: Llorar a lágrima viva

Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.

Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.

Asistir a los cursos de antropología,
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando.

Llorar como un cacuy,
como un cocodrilo...
si es verdad
que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.


Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca.

Llorar de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de flacura.
Llorar improvisando,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!
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ZAMBO CAVERO: OLGA

Tu crees que confesé
la pasión que hay en mi fue porque yo te ame
la prueba de hombre doy
ye puedo perdonar por tu mal proceder
nunca quise yo creer
que fueras tan capaz de hacerme a mi sufrir
tu mala canallada
con otro igual a ti
la tendrás que pagar

Olga no me olvides no pretendas engañarme
ya te he dicho que soy hombre y te perdono
porque te amo
te resistes sin tener tu la razón
como el que te habla poco encuentras en el mundo
que te exija tu cariño tan farsante
pero con todo eso te perdonare

Olga no me olvides no pretendas engañarme
ya te he dicho que soy hombre
y te perdono porque te amo
te resistes sin tener tu la razón

Como el que te habla poco encuentras en el mundo
que te exija tu cariño tan farsante
pero con todo eso
te perdonare.
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Feb 6, 2008

Benedetti: Rostro de vos


ROSTRO DE VOS

.
Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.
.
Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto y por sabor.
.
sin un temblor de más,
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.
.
Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna maldición
.
Mis huéspedes concurren,
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor.
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.
.
Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan a su hambre
miran y miran
y apagan la jornada.
.
Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van,
no queda nada.
.
Ya mi rostro de vos
cierra los ojos.
.
Y es una soledad
tan desolada.

--

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Feb 5, 2008

Girondo: ¡Todo era amor... amor!


¡Todo era amor... amor! No había nada más que amor. En todas partes se encontraba amor. No se podía hablar más que de amor.

Amor pasado por agua, a la vainilla, amor al portador, amor a plazos. Amor analizable, analizado. Amor ultramarino. Amor ecuestre.

Amor de cartón piedra, amor con leche... lleno de prevenciones, de preventivos; lleno de cortocircuitos, de cortapisas.

Amor con una gran M, con una M mayúscula, chorreado de merengue, cubierto de flores blancas...

Amor espermatozoico, esperantista. Amor desinfectado, amor untuoso...

Amor con sus accesorios, con sus repuestos; con sus faltas de puntualidad, de ortografía; con sus interrupciones cardíacas y telefónicas.

Amor que incendia el corazón de los orangutanes, de los bomberos. Amor que exalta el canto de las ranas bajo las ramas, que arranca los botones de los botines, que se alimenta de encelo y de ensalada.

Amor impostergable y amor impuesto. Amor, incandescente —y amor incauto.

Amor indeformable. Amor desnudo. Amor-amor que es, simplemente, amor.

Amor y amor... ¡y nada más que amor!


Oliverio Girondo

Feb 1, 2008

Benedetti: Táctica y estrategia



Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos

no haya telón
ni abismos.

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.


Jan 30, 2008

Roncagliolo: La Cuarta Espada


El escritor peruano Santiago Roncagliolo cuenta cómo escribió la Cuarta Espada, que su último libro (trabajo periodístico) y que por cierto, brinda un perfil del líder senderista Abimael Guzmán Reynoso.


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Algo sobre el boom latinoamericano

En este vídeo, puede conocer un poco más sobre el Boom Latinoamericano.
Pulse play y disfrute de este documental.
Enjoy!


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"Hay muy claramente un rechazo, que yo creo característico del «boom», de la literatura regionalista, costumbrista, folclórica, centrada en el paisaje y en los tipos pintorescos. El «boom», en cambio, situaba las historias en un mundo más urbano y se preocupaba tanto de la forma como de los temas"
-Mario Vargas Llosa

Jan 28, 2008

Eres todo lo que necesito.

Una canción de White Lion: You're all i need (Eres todo lo que necesito).


Para ti.






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En Castellano:

Se que ella está esperando
A que yo le diga “para siempre”
Se que algunas veces
Simplemente no se como decirle
Que quiero abrazarla y besarla
Entregarle mi amor, hacerla creer
Ella no sabe
Ella no sabe

Eres todo lo que necesito a mi lado nena
Eres todo lo que necesito para transformar mi mundo
Eres todo lo que quiero dentro de mi corazón
Eres todo lo que necesito cuando estamos separados
Eres todo lo que necesito - sí

Se que ella siempre está
Ahí cuando necesito su amor
Se que nunca le he
Dicho cuanto la amo
Veo su rostro frente a mi
Veo sus ojos
Solo me pregunto por qué
Ella no sabe
Ella no sabe
Ella no sabe

Eres todo lo que necesito a mi lado nena
Eres todo lo que necesito para transformar mi mundo
Eres todo lo que quiero dentro de mi corazón
Eres todo lo que necesito cuando estamos separados

Dime, dime que estarás ahí
Cuando necesite tomar tu mano entre las mías
Quédate, quédate en mi corazón
Cuando estoy solo, se que estás ahí

Oooooh

Eres todo lo que necesito a mi lado nena
Eres todo lo que necesito para transformar mi mundo
Eres todo lo que quiero dentro de mi corazón
Eres todo lo que necesito cuando estamos separados

Todo lo que necesito es que creas que
Todo lo que necesito es a ti
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Versión Original: English

I know that she's waitin'
For me to say forever
I know that I sometimes
Just don't know how to tell her
I want to hold and kiss her
Give her my love, make her believe
She doesn't know
She doesn't know

You’re all I need beside me girl
You’re all I need to turn my world
You’re all I want inside my heart
You’re all I need when we're apart
You’re all that I need - yeah

I know that she's always
There when I need her loving
I know that I never
Told her how much I love her
I see her face before me
I look in her eyes
Just wondering why
She doesn't know
She doesn't know
She doesn't know

You’re all I need beside me girl
You’re all I need to turn my world
You’re all I want inside my heart
You’re all I need when we're apart

Say, say that you'll be there
Whenever I reach out to feel your hand in mine
Stay, stay within my heart
Whenever I'm alone, I know that you are there

Oooooh

You’re all I need beside me girl
You’re all I need to turn my world
You’re all I want inside my heart
You’re all I need when we're apart

All that I need is for you to believe
All that I need is YOU

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Tengo muchas alas: Maná

No digas que no te ame,
Ni digas que no te entregue,
Mi amor en cuerpo y alma.

Es que yo daba la vida por ti,
Estuve ahí nunca fallaba,
Si me entregaba.

No me aceptaste como soy,
Y cada vez que yo extendí mis alas,
Tú me las recortabas.

Nunca quisiste aceptar,
Todos tenemos un pasado,
Pasado es pasado.

Pero hoy el sol ya esta saliendo,
Y se que tengo muchos cielos por volar,
Y se que el viento nos reparte a todos alas.

El viento me hará volar,
Tengo muchas alas pa llegar al cielo,
El viento me hará volar,
Tengo muchas alas pa llegar al sol.

Nada me puede derribar,
Se que el viento va a soplar,
El viento va.

Yo voy a desplegar mis alas,
Aunque peligre aunque yo me caiga,
Voy a alcanzar las nubes y besarlas.

Y aunque te ame yo ya me voy,
Y aunque te extrañe, hoy no estoy,
Pidiéndote clemencia.

Nunca me quisiste como soy,
Siempre rechazando lo que soy,
No soy lo que has querido.

Nunca lo quisiste aceptar
Todo mundo tiene un pasado amor,
El pasado ya paso.

Pero hoy el sol me esta sonriendo,
Será que tengo muchos cielos ya por volar,
Será que el viento nos reparte a todos alas.

El viento me hará volar,
Tengo muchas alas pa llegar al cielo,
El viento me hará volar,
Tengo muchas alas pa llegar al sol.

Nada me puede derribar,
Hoy mi corazón se eleva,
Voy a volar.

Tengo muchas alas pa llegar al cielo,
El viento me hará volar,
Tengo muchas alas pa llegar al sol,
Y voy a besar el cielo,
Tengo muchas alas pa llegar al cielo,
Voy a llegar, llegar al sol,
Tengo muchas alas pa llegar al sol.
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Artista: Maná
Album: Amar es combatir
Canción: Tengo muchas alas

Jan 17, 2008

- SIBONEY -

Siboney es una palabra del lenguaje arahuaco de los indígenas del Caribe. Cibo significa piedra preciosa, y ney gente; son la gente de la piedra preciosa o perla. También es el Pueblo que se considera el más antiguo de los que habitaron en Cuba.
Y Siboney, también es el título de una hermosa canción tan buena y antigua, que incluso es renombrada por Alfredo Bryce Echenique en una de las escenas de "El Huerto de mi amada" (Premio Planeta 2002, presentada en este certamen con el título "El Efecto Siboney"):

"....
.
El doctor Roberto Alegre puso Siboney y pensó que no le vendría mal una copa, había sido un día
particularmente duro, con la inesperada visita al Leprosorio de Guía, pero bueno, era viernes, su semana la
boral había terminado, y no, una copa no me caerá nada mal mientras llegan los invitados.

En lo que no pensó jamás el doctor Alegre fue en los estragos que Stanley Black y su versión de Siboney estaban haciendo en su hijo, allá arriba, en su dormitorio. Con los primeros compases, Carlitos había sentido algo sumamente extraño y conmovedor, explosivo y agradabilísimo, la sensación católica de un misterio gozoso, quizás, aunque la verdad es que demasiado cálida y veraniega como para ser tan católica. Y además a Carlitos se le cayó el rosario, pero ni cuenta se dio, o sea, el colmo en él. Y con mayor intensidad aún sintió la palabra fiesta vagando perdida por el jardín florido e iluminado que imaginaba allá afuera, esperando la alegría de los invitados de sus padres, bronceados, profesionales, cultos, viajeros, discretos y sumamente simpáticos,
casi siempre. Siboney ya había terminado, ...

..."

Siboney



Siboney, Yo Te Quiero Yo Me Muero Por Tu Amor.
Siboney, En Tu Boca La Miel Puso Su Dulzor.

Ven Aquí, Que Te Quiero
Y Que Todo Tesoro Eres Tú Para Mí.
Siboney, Al Arrullo De La Palma Pienso En Ti.

Siboney De Mi Sueño
Si No Oyes La Queja De Mi Voz,
Siboney Si No Vienes Me Moriré De Amor.

Siboney De Mis Sueños Te Espero
Con Ansia En Mi Caney,
Siboney Si No Vienes Yo Moriré De Amor.

Oye El Eco De Mi Canto De Cristal,
No Se Pierda Por Entre El Rudo Manigual.

Siboney De Mis Sueños Te Espero
Con Ansia En Mi Caney,
Siboney Si No Vienes Yo Moriré De Amor.

Oye El Eco De Mi Canto De Cristal,
No Se Pierda Por Entre El Rudo Manigual.
No Se Pierda Por Entre El Rudo Manigual.

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Vanessa Mae, en el Mixionario..


Vanakorn Nicholson, conocida como Vanessa Mae (Singapur, 1978) es una violinista de formación clásica pero que se ha hecho famosa por sus grabaciones en las que mezcla piezas clásicas con pop, jazz, techno y otros ritmos modernos. La grabación que le dio la fama internacional fue The Violin Player (1994).
Más acerca de esta artista, clic aquí

Aquí algunos vídeos musicales.
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Jan 16, 2008

Motley Crue en el Mixionario

Mötley Crüe es una banda estadounidense de Hard Rock y Glam Metal. Es considerada por muchos como una de las mejores bandas de Glam metal y hard rock de todos los tiempos, con ventas solo en Estados Unidos con 25 millones de copias y en el resto del mundo superiores a los 45 millones.

Home Sweet Home


You know I'm a dreamer
But my heart's of gold
I had to run away high
So I wouldn't come home low
Just when things went right
It doesn't mean they were always wrong
Just take this song and you'll never feel
Left all alone

Take me to your heart
Feel me in your bones
Just one more night
And I'm comin' off this
Long & winding road

I'm on my way
Well I'm on my way
Home sweet home
Tonight tonight
I'm on my way
I'm on my way
Home sweet home
You know that I've seen
To many romantic dreams
Up in lights, fallin' off
The silver screen

My heart's like an open book
For the whole world to read
Sometimes nothing-keeps me together
At the seams

I'm on my way
Well I'm on my way
Home sweet home
Tonight tonight
I'm on my way
Just set me free
Home sweet home
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Without You


Without you, there's no change
My nights and days are grey
If I reached out and touched the rain
It just wouldn't feel the same

Without you, I'd be lost
I'd slip down from the top
I'd slide down so low
Girl you'd never, never know...

Without you, without you
A sailor lost at sea
Without you, woman
The world comes down on me

Without you in my life
I'd slowly wilt and die
But with you by my side
You're the reason I'm alive
But with you in my life
You're the reason I'm alive
But without you, without you...

Without you, my hope is small
Let me be me all along
You let the fires rage inside
Knowing someday I'd grow strong Without you, without you
A sailor lost at sea
Without you, woman
The world comes down on me

Without you in my life
I'd slowly wilt and die
But with you by my side
You're the reason I'm alive
But with you in my life
You're the reason I'm alive
But without you, without you...

I could face a mountain
But I could never climb alone
I could start another day
But how many, just don't know
You're the reason the sun shines down
And the nights, they don't grow cold
Only you that I'll hold when I'm young
Only you...as we grow old

Without you in my life
I'd slowly wilt and die
But with you by my side
You're the reason I'm alive
But with you in my life
You're the reason I'm alive
But without you, without you...

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Jan 15, 2008

COLISEO TV

Ante los ojos estupefactos de más de seis millones de televidentes (según los reportes de una encuestadora dedicada a verificar los ratings televisivos), tres mujeres son entrevistadas por un conductor de televisión, cuyo programa se encarga de buscar en todo el país a las personas más pobres para regalarles víveres, cocinas y ropa frente a las cámaras, con la condición única que esos pobres hagan sentir a la gente que son más pobres que siempre y que su vida-calvario debe saberse por todos.

Fue la semana pasada cuando un grupo de hombres llegaron hasta lo alto de una colina preguntando entre la gente, quiénes de los vecinos serían los que más necesitarían algo de ayuda para poder seguir sobreviviendo.

—Aquí nadie necesita ayuda— se escuchó un grito entre las personas que se habían acercado hasta la camioneta, donde venían los productores y aquellas personas que tienen el supuesto tacto para tratar con la gente de poca educación y cultura.

—¿Cómo que nadie necesita ayuda? Mira nomás esas fachas, esa porquería de ropa, esos olores— comentó bajito un camarógrafo entre los suyos, dentro de la camioneta.

—Si quieren darnos algo, que nos den aquí— se volvió a escuchar entre la gente pobre.

Como sus rostros y sus caras lo parecían, esas personas debían ser las personas más pobres del mundo, y aunque orgullosos y todo lo demás, los de la TV no estaban dispuestos a irse sin conseguir uno de ellos para el programa, avergonzarlos frente al público televidente (que algún filósofo dijo una vez se trataba del mismo instinto deportivo que tenían los romanos cuando veían desfilar fieras y humanos y divertirse de cómo se devoraban a sus semejantes), de manera que no había otra cosa que extorsionarlos.

—A ver, vamos a ver —dijo el responsable de cargar con bultos humanos hasta el canal—, quién de ustedes quiere ganarse algo de dinero, aparte de lo que reciba en el programa…

Un silencio fúnebre.

Una voz flácida interrumpió la ira de los pobres.

—Si me ofrecen quedarse con mi hija, me voy a donde quieran.

— ¿Cómo ha dicho usted?

— No le haga caso, no le haga caso— se entrometió otra voz, femenina y casi infantil.

—¿Que nos quedemos con su hija? —se sorprendió el responsable, tanto como la gente que se volvió hacia esa voz ofrecida, encontrando a una mujer que en sus brazos tenía lo que parecía ser una niña.

La gente, un tanto confundida, pero no escandalizada, se fue retirando, comentando entre ellos que era justo que la pobre muchacha, violada a los diez años, con una hija idiota, se deshiciera de ese bulto que, dentro de los pobres es lo que más pobre le puede convertir a cualquiera, pobre de amor, de dinero y de sueños (a ello arribaban, en conclusión, sus comentarios).

Así, entre la mirada de un santo abierto de brazos, erigido en la cima de la colina, la mujer firmó un contrato con su huella digital, incluso, contra la insistencia de su hermana (la mujercita que gritaba que no le hagan caso), aceptó ir al programa de televisión para que todos sepan lo pobre e infortunada que es, luego entregará a su hija para que ellos vean lo que hacen con ella (era lo que menos importaba). Por su parte, los recogepobres estaban maravillados. Tener en un programa de televisión a un pobre donde el conductor pueda regalarle cualquier cosa, era ante la gente televidente, un signo de bondad, un altruismo excepcional, además que se disfrutaba de esa sustancia inhóspita de escuchar el dolor de los demás. Igualmente, en tanto más pobres, más auspicios, más dinero. Buen negocio este de darles un par de panes a los pobres para que los organizadores seamos más ricos que nunca, jeje. Y por último, en cuanto la mujer se va y se acaba el programa, nos vamos y dejamos a la niña ésa en algún orfanato, que la atiendan esas monjas jamonas que para eso han nacido con vocación de servicio, jaja. ¿O no?

Hoy jueves, la hermana que había gritado que no hagan caso a la insensatez de su hermana mayor, había decidido acompañarla hasta el programa con la finalidad de dejar por los suelos al conductor y su farsante programa. Estaba decidida a denunciar ese atropello a su dignidad (que por más pobre que era y por más inculta que siempre iba a ser, algo quedaba de honor como para no ser pisoteado), necesitaba estar frente a las cámaras y decir que a cambio de estar en ese programa su hermana se iba a deshacer de su hijita tan sólo porque es enfermita mental y todo lo demás.

En el programa, el conductor denunció otras cosas. Se vieron imágenes del lugar donde vivían las dos hermanas y la hijita idiota, un lugar completamente triste, sucio y hasta parecía que cada imagen podía emitir un olor defecante que daba náuseas a quienes disfrutaban de esos reality shows. Entonces salieron ante cámaras tres inocentes figuras. La madre, de unos quince o dieciséis años de edad, alta, aparentemente de tez blanca, pero escondida bajo una piel de pobreza perenne. La hija, que estaba sentada en una sillita especial que producción se encargó de acomodar, estaba echando babas, mientras su mirada se encargaba de dibujar de manera inconstante a la gente de ese coliseo romano moderno. La hermana, una mujer más lánguida, a lo mejor por ser menor, pero de mirada profunda, hiriente, de orgullo tenaz. Al mirarla daba la sensación de estar no con una niña que podía matar con su olor a sepulcro, sino ante una mujercilla de verdad.

Cuando le dieron el micrófono, la madre empezó a llorar, a decir lo muy terrible que había sido su vida, que no tenía qué comer, donde dormir, que las tres dormían en un cuartucho que de piso tenía cartones de panetón (lo cual era verdad) y otras cosas que al público sacaba lágrimas, suspiros y cosas así como el silencio de hipócrita conmovido. La hermana sólo miraba, esperando su oportunidad para llevar a cabo su plan. La hija, parecía que sabía que gracias a esas palabras dramáticas, ella se iba a quedar en sabe Dios dónde, pero que con su madre no se regresaba y por eso lagrimeaba, lágrimas que se confundían con su baba y viceversa.

Cuando le madre terminó de hablar y la hermana se preparaba para denunciar al programa con sus propios micrófonos esa infame deshonra contra la gente necesitada (dicho sea de paso, con los nervios en punta, con las manos sudorosas manchando el sillón donde estaba sentada), el conductor mandó que traigan los regalos. Una hilada de mujeres preciosas desfilaron con canastas de víveres para seis meses, cocina, mesas comedor, utensilios y cajas con artefactos. La gente aplaudiendo, gimoteando en sus butacas de espectador. Más regalos. La madre con el corazón en la boca, con una sonrisa de avaro. La hija, por primera vez en su vida, sorprendidísima, pudo mirar directamente a los ojos de su madre y dejando de babear, le dijo: máaaaam? La hermana, también sorprendida, llorando, sí, la hermana estaba llorando.

Por último, el dinero en efectivo: cien, doscientos, trescientos, cuatrocientos… mil! ¡Gracias a productos, tal y tal, etc.!

—Y a usted, señorita—gritó el conductor, dirigiéndose a la hermana menor, que lagrimeaba y nadie sabía por qué—le vamos a dar una beca para que estudie en tal lugar, y no va a irse así, por eso le damos diez trajes completos de ropa, incluidos zapatos, etc., y más el efectivo: cien, doscientos…

Y la hermana menor lloraba más y más. Hasta que por fin le dieron el micrófono. Era la oportunidad que había estado esperando.

—Señores—empezó diciendo, con su temblor y gemido circunstancial— no sé cómo agradecerles todo lo que han hecho por mi hermana y por mi sobrinita linda, y sobre todo por mí.

Echó a llorar bien cogida de los trajes de ropa que estaban sobre ella, mientras que con la otra mano guardaba el dinero que había recibido. En un segundo posterior, se abrazó feliz con su hermana mayor, ante la mirada atónita de la hija idiota.

©

Jan 14, 2008

Narraciones de León Bloy



LÉON BLOY, literato francés, nacido en Périgueux (1846), muerto en Bourg la Reine (1917). Autor de: Le Désesperé (1887); Christophe Colomb devant les Taureaux (1890); Le Salus par les Juifs (1892); Sueur de Sang (1894); La Femme Pauvre (1897); Léon Bloy devant les Cochons (1898); Celle qui Pleure (1906); L'Âme de Napoleon (1912).
Mayores datos aquí

¿QUIÉN ES EL REY?



Recuerdo una de mis ideas más antiguas. El Zar es el jefe y el padre espiritual de ciento cincuenta millones de hombres. Atroz responsabilidad que sólo es aparente. Quizás no es responsable, ante Dios, sino de unos pocos seres humanos. Si los pobres de su imperio están oprimidos durante su reinado, si de ese reinado resultan catástrofes inmensas, ¿quién sabe si el sirviente encargado de lustrarle las botas no es el verdadero y solo culpable? En las disposiciones misteriosas de la Profundidad, ¿quién es de veras Zar, quién es rey, quién puede jac¬tarse de ser un mero sirviente?


LÉON BLOY: Le Mendiant Ingrat (1898).



LOS GOCES DE ESTE MUNDO




Aterradora idea de Juana, acerca del texto Per Speculum in Aenigmate. Los goces de este mundo serían los tormentos del infierno, vistos al revés, en un espejo.


LÉON BLOY: Le Vieux de la Montagne (1909).


LOS CAUTIVOS DE LONGJUMEAU




"El Postillón de Longjumeau” anunciaba ayer el deplorable fin de los Fourmi. Esta hoja tan recomendable por la abundancia y por la calidad de su información se perdía en conjeturas sobre las misteriosas causas de la desesperación que había precipitado al suicidio a esta pareja, considerada tan feliz.
Casados muy jóvenes, y despertando cada día a una nueva luna de miel, no habían salido de la ciudad ni un solo día.
Aliviados por previsión paterna de las inquietudes pecuniarias que suelen envenenar la vida conyugal, ampliamente provistos, al contrario, de lo requerido para endulzar un género de unión legítima, sin duda, pero poco conforme a ese afán de vicisitudes amorosas que impulsa al versátil ser humano, realizaban, a los ojos del mundo, el milagro de la ternura a perpetuidad.
Una hermosa tarde de mayo, el día que siguió a la caída del señor Thiers, aparecieron en el tren de circunvalación con sus padres, venidos para instalarlos en la propiedad deliciosa, que albergaría su dicha.
Los longjumelianos de corazón puro contemplaron con enternecimiento a esta linda pareja, que el veterinario comparó sin titubear a Pablo y Virginia.
En efecto, ese día estaban muy bien y parecían niños pálidos de gran casa.
Maître Piécu, el notario más importante de la región, les había adquirido, en las puertas de la ciudad, un nido de verdura, que los muertos hubieran envidiado. Pues hay que convenir que el jardín hacía pensar en un cementerio abandonado. Este aspecto no debió desagradarles, pues no hicieron, en lo sucesivo, ningún cambio y dejaron que las plantas crecieran a su arbitrio.
Para servirme de una expresión profundamente original de Maître Piécu, vivieron en las nubes, sin ver casi a nadie no por maldad o desprecio, sino, sencillamente, porque no se les ocurría.
Además, hubiera sido necesario soltarse por algunas horas o algunos minutos, interrumpir los éxtasis, y, a fe mía dada la brevedad de la vida, les faltaba el valor para ello.
Uno de los hombres más grandes de la Edad Media, el maestro Juan Tauler cuenta la historia de un ermitaño a quien un visitante inoportuno pidió un objeto que estaba en su celda. El ermitaño tuvo que entrar a buscar el objeto. Pero al entrar olvidó cual era, pues la imagen de las cosas exteriores no podía grabarse en su mente. Salió pues y rogó al visitante le repitiera lo que deseaba. Éste renovó el pedido. El solitario volvió a entrar, pero antes de tomar el objeto, ya había olvidado cuál era. Después de muchas tentativas, se vio obligado a decir al importuno.
—Entre y busque usted mismo lo que desea, pues yo no puedo conservar su imagen lo bastante para hacer lo que me pide.
Con frecuencia, el señor y la señora Fourmi me han hecho pensar en el ermitaño. Hubieran dado gustosos todo lo que se les pidiera si lo hubieran recordado un solo instante.
Sus distracciones eran célebres y se comentaban hasta en Corbeil. Sin embargo, esto no parecía afectarlos, y la funesta resolución que ha concluido con sus vidas tan generalmente envidiadas tiene que parecer inexplicable.
Una carta ya antigua de ese desdichado Fourmi, a quien conocí de soltero, me ha permitido reconstruir, por inducción, toda su lamentable historia.
He aquí la carta. Se verá, quizá, que mi amigo no era ni un loco, ni un imbécil.
''...Por décima o vigésima vez, querido amigo, falta¬mos a nuestra palabra, infamemente. Por paciente que seas, supongo que ya estarás harto de invitarnos. La verdad es que esta última vez, como las anteriores, no tenemos excusa, mi mujer y yo. Te habíamos escrito que contaras con nosotros y no teníamos absolutamente nada que hacer. Sin embargo, hemos perdido el tren, como siempre.
"Hace quince años que perdemos todos los trenes y todos los vehículos públicos, hagamos lo que hagamos. Es horriblemente estúpido, es de un atroz ridículo, pero empiezo a creer que el mal no tiene remedio. Somos víctimas de una grotesca fatalidad. Todo es inútil. Para alcanzar el tren de las ocho, por ejemplo, hemos ensayado levantarnos a las tres de la mañana, y hasta pasar la noche en vela. Y bien, amigo mío, en el último momento, se incendiaba la chimenea, a medio camino se me recalcaba un pie, el vestido de Julieta se enganchaba en alguna zarza, nos quedábamos dormidos en la sala de espera, sin que ni la llegada del tren ni los gritos del empleado nos despertaran a tiempo, etcétera, etcétera... La última vez olvidé mi portamonedas. En fin, te repito, hace quince años que esto dura y siento que ahí está nuestro principio de muerte. Por esa causa, tú lo sabes, todo lo he malogrado, me he disgustado con todo el mundo, paso por un monstruo de egoísmo, y mi pobre Julieta se ve envuelta, claro está, en la misma reprobación. Desde nuestra llegada a este lugar maldito, hemos faltado a setenta y cuatro entierros, a doce casamientos, a treinta bautismos, a un millar de visitas o diligencias indispensables. He dejado que reventara mi suegra sin volver a verla ni una sola vez, aunque estuvo enferma cerca de un año, cosa que nos privó de tres cuartas partes de su herencia, que nos escamoteó furiosa, en un codicilo, la víspera de su muerte.
"No acabaría con la enumeración de las torpezas y de los fracasos ocasionados por la circunstancia increíble de que jamás pudimos alejarnos de Longjumeau. Para decirlo en una palabra, somos cautivos, ya sin esperanza, y vemos acercarse el momento en que esta condición de galeotes se nos hará insoportable...”
Suprimo el resto en que mi pobre amigo me confiaba cosas demasiado íntimas. Pero doy mi palabra de honor, de que no era un hombre vulgar, de que fue digno de la adoración de su mujer y de que esos dos seres rnerecían algo mejor que acabar estúpida e indecentemente como han acabado.
Ciertas particularidades que me permito reservar me sugieren la idea de que la infortunada pareja era real¬mente víctima de una maquinación tenebrosa del Enemigo del hombre, que los condujo, por medio de un notario evidentemente infernal, a ese rincón maléfico de Longjumeau de donde no ha habido poder humano que los arranque. Creo, en verdad, que no podían huir, que había alrededor de su morada un cordón de tropas invisibles, cuidadosamente elegidas para sitiarlos, contra las cuales era inútil toda energía.
El signo, para mí, de una influencia diabólica es que los Fourmi vivían devorados por la pasión de los viajes. Esos cautivos eran, por naturaleza, esencialmente migratorios.
Antes de unirse, habían tenido la sed de rodar tierras. Cuando no eran más que novios, fueron vistos en Enghien, en Choisy-le-Roi, en Meudon, en Clamart, en Montre-tout. Un día alcanzaron hasta Saint-Germain.
En Longjumeau, que les parecía una isla de Oceanía, esta rabia de exploraciones audaces, de aventuras por mar y tierra, se había exasperado.
Su casa estaba abarrotada de globos terráqueos y de planisferios, de atlas ingleses y de atlas germánicos. Hasta tenían un mapa de la luna publicado por Gotha bajo la dirección de un botarate llamado Justus Perthes.
Cuando no se entregaban al amor, leían juntos historias de navegantes célebres, libros exclusivos de esa bi¬blioteca, no había diario de viajes, Tour du Monde o boletín de sociedad geográfica, del que no fueran suscritores. Llovían en la casa, sin intermitencia, las guías de ferrocarril y los prospectos de las agencias marítimas.
Cosa increíble, sus baúles estaban siempre listos. Siem¬pre estuvieron a punto de partir, de realizar un viaje interminable a los países más lejanos, más peligrosos o más inexplorados.
He recibido como cuarenta telegramas anunciándome su partida inminente para Borneo, la Tierra del Fuego, Nueva Zelanda o Groenlandia.
Muchas veces, en efecto, estuvieron a un ápice de la partida. Pero el hecho es que no partían, que no partieron jamás porque no podían y no debían partir. Los átomos y las moléculas se coaligaban para sujetarlos.
Un día, sin embargo, hará diez años, creyeron escapar. Habían conseguido, contra toda esperanza, meterse en un vagón de primera clase que los conduciría a Versalles. ¡Libertad! Ahí, sin duda, se rompería el círculo mágico.
El tren se puso en marcha, pero ellos no se movían. Se habían ubicado, naturalmente, en un coche destinado a quedar en la estación. Había que volver a empezar. El único viaje que debían lograr era evidentemente el que acababan de emprender, ay de mí, y su carácter, que conozco tan bien, me induce a creer que lo prepararon temblando.


LÉON BLOY.

**** Datos y narraciones extraídas de: Antolgía de Literatura Fantástica. Cuyos autores fueron JL Borges, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares. 1977.

Jan 13, 2008

Poema de Sete Faces: Carlos Drummond de Andrade


Carlos Drummond de Andrade (Itabira, 1902 - Río de Janeiro, 1987) es considerado el mayor poeta de la literatura brasileña del siglo veinte. Era también cuentista y cronista. Nació en la ciudad de Itabira, en la provincia de Minas Gerais. Es clasificado como un poeta de la Generación del 30. Alcanzó gran repercusión con sus libros y a pesar de haber sido un fuerte candidato al Premio Nobel de Literatura, rechazó cualquier indicación al Premio. Empezó a escribir muy temprano y mantuvo su actividad hasta el fin de su vida. Su extensa obra puede ser dividida en muchas fases. Odiaba el sentimiento, la vanidad y las creencias burguesas, desde una perspectiva de librepensador. Uno de sus más exitosos poemas es José, del libro de mismo nombre. (Ob Cit. Wikipedia.org) Les dejo con esta singular pieza.



Poema de Sete Faces

Quando nasci, um anjo torto

desses que vivem na sombra

disse: Vai, Carlos! ser gauche na vida.


As casas espiam os homens
que correm atrás de mulheres.

A tarde talvez fosse azul,

não houvesse tantos desejos.


O bonde passa cheio de pernas:

pernas brancas pretas amarelas.

Para que tanta perna, meu Deus,

pergunta meu coração.

Porém meus olhos

não perguntam nada.


O homem atrás do bigode

é sério, simples e forte.
Quase não conversa.

Tem poucos, raros amigos

o homem atrás dos óculos e do bigode.


Meu Deus, por que me abandonaste

se sabias que eu não era Deus,
se sabias que eu era fraco.


Mundo mundo vasto mundo

se eu me chamasse Raimundo

seria uma rima, não seria uma solução.

Mundo mundo vasto mundo,

mais vasto é meu coração.


Eu não devia te dizer

mas essa lua

mas esse conhaque

botam a gente comovido como o diabo.



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Poema de Siete Faces

Quando nací, un ángel tuerto
de esos que viven en la sombra
dijo: Ve Carlos, a ser gauche en la vida.

Las casas espían a los hombres
que corren tras las mujeres.
La tarde talvez fuese azul,
si no hubiera tantos deseos.

El tranvía pasa lleno de piernas:
piernas blancas negras amarillas.
Para qué tantas piernas, Dios mío, pregunta
mi corazón.
Sin embargo mis ojos
no preguntan nada.

El hombre detrás del bigote
es serio, simple y fuerte.
Casi no conversa.
Tiene pocos, escasos amigos
el hombre detrás de los anteojos y del bigote.

Dios mío, por qué me abandonaste
si sabías que yo no era Dios
si sabías que yo era débil.

Mundo mundo vasto mundo,
si yo me llamase Raimundo
sería una rima, no sería una solución.
Mundo mundo vasto mundo
más vasto es mi corazón.

No te lo debía decir
pero esa luna
pero ese coñac
lo dejan a uno conmovido como el diablo.
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