Como estoy sin trabajo, me he puesto a perder el tiempo leyendo periódicos chicha, mirar videos de YouTube, (y si sigo así voy a terminar entrando al cholotube), revisar como un obsesionado mi correo electrónico y comentar negativamente en algunos post que estén así de malos como éste.
En fin, entre tantos blogs, me crucé con uno de una tía española, Isabel Camblor, escritora profesional (Editorial Planeta le sacará –o ya le ha sacado- un librito que se llama “Dios es una dama con moño”), que escribe algo acerca de la diferencia entre un poeta y un narrador –según su criterio-, y como yo no tengo ideas ahorita para mantener activo este espacio, mejor he copiado un pedazo de su post (veámoslo como cita bibliográfica o weblográfica para evitar problemas con los derechos de autor).
Dickens dio forma literaria al Londres victoriano; Balzac retrató admirablemente la sociedad francesa; Tolstoi hizo lo propio con la Rusia de Pedro el Grande. Los tres debieron ser sin duda observadores atentos, pues todo narrador ha de poseer el don del estado de alerta, si no, no tiene nada que hacer. Esto en cambio no sucede con los poetas; el poeta, siempre introspectivo, tiene la ventaja de poder confinarse si le viene en gana y limitarse a delirar.
Yo quería ser poeta, pero no pudo ser, la poesía no vende, y yo quiero vender (también hay que entenderlo, las hipotecas no se pagan solas). Me ha tocado entonces ser narradora, una narradora que se empeña en retratar Madrid. Pero las dificultades no son pocas en mi caso ya que, a diferencia del excelente Dickens, ni soy espabilada, ni observadora, ni excelente. Soy despistada. Y ahora me veo obligada, por las circunstancias recientemente vividas en Alicante, a exorcizar mis desdichas, aprovechando, para no variar, el espacio que me ofrece Clubcultura. La idea es también justificarme un poco, ya que no faltaron testigos del dechado de torpezas en las que, sin poder evitarlo, caí la semana pasada. (Impresiones (y desventuras) en la entrega del Premio Azorín)
Nota: el post completo lo encuentran pinchando aquí. (Hay que reconocer que tiene algún sentido del humor)
Post Data: Por cierto, a pesar que he buscado entre mis contactos de libros piratas en Lima, no me han dado referencias de que tengan una obra de Camblor. Esperaremos, entonces, para leer a esta ya reconocida autora (insisto en que es la primera vez que leo sobre ella).












